Es común que las mamás no innoven mucho en el menú de sus pequeños y, que por lo general, suelan darles a sus hijos siempre la misma papilla y colados o dos o tres postres diferentes.
Además, existe el mito de que ciertos alimentos, como el huevo y las legumbres, pueden caerles mal a los bebés. Sin embargo, no es así. Hay determinadas etapas en que pueden comenzar a probar alimentos nuevos, y de esta manera, disfrutar de menús mucho más diversos y entretenidos. Esto es muy importante, pues contribuye a forjar hábitos alimenticios saludables desde pequeños.

0-6 meses
"Lo más recomendado médicamente es que los pequeños tomen pecho en forma exclusiva durante la primera etapa, por lo menos hasta los 6 meses de edad"[1]. La leche materna contiene todos los nutrientes que garantizan el buen crecimiento del recién nacido, y posee sustancias activas contra virus y bacterias, que hacen al pequeño más resistente frente a enfermedades como afecciones respiratorias. Además, está comprobado que los niños que se alimentan de esta forma en el comienzo de su vida, suelen tener menor riesgo de desarrollar alergias.
En la primera etapa de vida los pequeños no necesitan tomar agua. Con la ingesta de leche logran la cantidad de líquido necesaria que su organismo requiere.
6-9 meses
Aquí "se comienza a combinar la lactancia, con la comida no lactea"[2]. A los 6 meses se introduce el almuerzo, y a los 8 la comida. Las papillas incluyen todo tipo de verduras, carne de vacuno o pollo, además de un cereal. Lo más recomendado es la pechuga de pollo o la posta porque son los cortes con menos grasas.
En esta etapa los bebés pueden comer diversas frutas, como manzana, durazno, damasco, plátano, pepino dulce y naranja. El resto de frutas se pueden ir incorporando progresivamente. No es necesario añadir azúcar a los postres, ya que no hay que acostumbrar a los niños a lo dulce. Lo mejor es que se habitúen a los sabores naturales.
Durante esta segunda etapa, se recomienda que los bebés ingieran agua o jugos naturales sin azúcar. La cantidad no debería superar más de entre 20-50 ml tres veces al día. La leche contiene mucha agua, por lo que no es necesaria ni recomendada la ingesta de otro tipo de líquido.
Es recomendable añadir una y media cucharadita de aceite de canola o maíz en la papilla, pues estos aceites contienen ácidos grasos esenciales (omega 3 y 6). "La ingesta adecuada de éstos, es importante para el desarrollo de los tejidos y en especial del cerebro y la retina y, en consecuencia, para la maduración de sus funciones"[3].
La papilla también debe incluir algún cereal, como arroz, fideos, o sémola. Sus beneficios son variados, pues aportan energía y nutrientes importantes para el buen desarrollo del niño.
9 meses-en adelante
"Cuando los bebés alcanzan los 10 meses su aparato digestivo ya está apto para comenzar a incluir otro tipo de alimentos como el huevo y el pescado"[4]. En el primer caso, lo importante es que estén bien cocidos, para evitar problemas. Las legumbres se pueden incorporar progresivamente, pasadas por cedazo, a partir de los 8 meses en reemplazo de la carne. También en reemplazo de esta última, se puede incluir pescado en la papilla desde los 10 meses. Es recomendable que este tipo de carne figure en el menú del niño 1 o 2 veces por semana, ya que los pescados grasos son una excelente fuente de ácidos grasos Omega 3. Siempre hay que tener cuidado con las espinas.
Si hay antecedentes de alergias alimentarias, es recomendable postergar la introducción de huevos y pescado hasta después del año.
Recomendación
La mejor estrategia cuando se empieza a diversificar la alimentación de un niño, es introducir pequeñas cantidades del alimento nuevo, por separado, dejando pasar varios días entre novedad y novedad. Si el bebé rechaza el alimento en una primera oportunidad, no hay que insistir. Hay que dejar pasar un tiempo y luego volver a ofrecérselo.
Bueno, porque cada etapa es distinta, Nestlé quiere invitarlas a participar de un entretenido concurso en el que se sortearán 2 giftcards de $50.000 pesos cada una en la tienda Baby Infanty. Sólo tienen que dejar un comentario con la historia que se relacione con la primera comida de su hijo o bien una anécdota donde la comida tuvo un rol particular.
Referencias:
[1] Horta B, Bahl R, Martines JC, Victora CG. Evidence on the long-term effects of breastfeeding. Ginebra: Organización Mundial de la Salud. 2007.
[1] Nutrición en la infancia y la adolescencia. A. Ballabriga y A. Carrascosa. 3ª edición- Tomo 1. Madrid: Ergon. Alimentación complementaria y período del destete. 2006; Pags. 191-241.
[1] Nutrición en la infancia y la adolescencia. A. Ballabriga y A. Carrascosa. 3ª edición- Tomo 1. Madrid: Ergon. Los ácidos grasos en la nutrición de la infancia. 2006; Pags. 357-406.
[1] Nutrición en la infancia y la adolescencia. A. Ballabriga y A. Carrascosa. 3ª edición- Tomo 1. Madrid: Ergon. Alimentación complementaria y período del destete. 2006; Pags. 191-241.

Colados excelente alimento para nuestros hijos!!